"Estaban también los cantores de gestas, los titiriteros, los bardos, los narradores, los trovadores, los faquires, los mimos, los hércules, los enanos, los prestidigitadores, los ilusionistas, los contorsionista, los acróbatas, los luchadores, los locos, los santos, en resumen, todos los que habían inventado para permitir a los desventurados escapar a la tristeza de su suerte" ("La ciudad de la Alegría", Dominique Lapierre)